ejercicio
Estoy escribiendo un réquiem para mi propia muerte, y para que sea leído por nadie. No dije para todos y para nadie, como la absolutamente trillada frase de Nietzsche y que se ha impuesto sobre la escritura de la totalidad del siglo XX (escribir para todos, es decir, la perversión de la escritura por la redacción, etc). Me refiero a escribir para nadie en absoluto. Solo para tí. Género de dos en dos, y yo como siempre el tercero. Hagamos circular este texto de dos en dos y en privado, como sabemos que no va a poder serlo. Seamos el tercero del otro. Pero no seamos nada. Escribo las siguientes letras: e s c r i b o l a s s i g u i e n t e s l e t r a s. Después de ellas otras: o t r a s. Ya no quiero escribir hacia arriba como lo he hecho toda mi vida. No quiero escribir para abajo tampoco. Escribo para tí: figura paterna secreta que debes reprimir tus propios escritos en la ciudadela posmoderna, solo para poder comer y sobrevivir. Sé muy bien los textos secretos que tienen debajo...